Nota de López Dóriga
Diario Público, del 24 de marzo del 2009
Un oscuro personaje del Estado de México se ha convertido en el mayor invasor urbano del país, señalado como uno de los principales extorsionadores de la política del priato.
Se trata de Rodolfo Bastida Marín, quien se ostenta como líder de los albañiles y transportistas afiliados a la priista CROC.
Protegido por esas siglas, por un grupo de abogados, y hasta hace poco por gobiernos priistas, este Bastida Marín operaba fácil: llegaba a los desarrollos en construcción de la zona conurbada del Estado de México, los invadía, suspendía la obra y se sentaba en sus oficinas a esperar que los afectados, a los que les fijaba el precio por desocupar, monto que dependía del valor del proyecto ocupado.
Decenas de historias de afectados en toda esa zona conurbada y los cientos de millones de pesos y de dólares cuentan cómo, extorsionados por Bastida Marín, le tuvieron que pagar para recuperar sus predios.
El mismo sujeto se hizo de unos dudosos títulos de propiedad con los que ha acusado a los principales desarrolladores de despojo, del que se desiste sólo a través de multimillonarios pagos, tanto en efectivo como en terrenos.
Es tal su poder, que inventó una “agrupación política nacional”, que maneja su hijo Rodolfo Bastida Mendoza, que trató de convertir en partido político, lo que el TEPJF rechazó por sus antecedentes.
Pues bien, ahora el PAN mexiquense lo recogió haciéndolo su candidato a diputado federal por el tercer distrito, Atlacomulco, “por su fortaleza y su cercanía con los ciudadanos”.
martes, 24 de marzo de 2009
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