Julio Hernández
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El jueves 16 de abril, mientras todo mundo veía a Obama, el PAN revivió sus iniciativas para intervenir comunicaciones privadas y permitir “visitas domiciliarias” que equivalen a cateos exprés. El mismo día de la declaratoria de riesgo sanitario apocalíptico, Calderón presentó al Senado cuatro iniciativas, una de ellas para que se le permita declarar “la existencia de una afectación a la seguridad interior” donde a su juicio haya problemas graves, entre ellos el de “sublevación”. El 25, ya sin nadie que atendiera esos detalles, emitió un decreto absolutamente contrario a las leyes vigentes con el que, por conducto de la Secretaría de Salud, podría aislar “por el tiempo que resulte estrictamente necesario” a personas presuntamente infectadas (lo mismo que se critica en China), ingresar “a todo tipo de local o casa habitación” para “combatir la epidemia”, comprar lo que sea, en el país o el extranjero, sin restricciones administrativas, y “evitar congregaciones de personas en cualquier lugar de reunión”.
La Jornada, 5 de mayo del 2009.
martes, 5 de mayo de 2009
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