Lo revelado por De la Madrid logró enmudecer a buena parte del priísmo
Fue un “agarrón entre familia”, simplifica el dirigente de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe
Fabiola Martínez, Enrique Méndez, Roberto Garduño, Víctor Ballinas y Claudia Herrera Beltrán
La clase política acusó recibo de las declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid eludiendo a los reporteros o saliendo a su encuentro para aprovechar el momento y saldar viejas facturas. Cada político según su color.
Para los priístas, forzados a controlar los daños de estas revelaciones, fue más sencillo considerar las palabras de su septuagenario compañero de partido como un “agarrón de familia” –palabras del jerarca cetemista Joaquín Gamboa Pascoe– o una simple “postura personal”. Para los perredistas, agraviados por el salinismo, fue la oportunidad de volver a insistir sobre la necesidad de juzgar penalmente a Salinas de Gortari.
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Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado y gobernador de Sonora en el sexenio de Salinas, mandó decir que tenía “muy cargada la agenda”. Emilio Gamboa Patrón, de los más buscados, ya que fue secretario particular de De la Madrid y secretario de Comunicaciones con Salinas, se escabulló alegando una reunión fuera del recinto de Xicoténcatl.
Finalmente el potosino Carlos Jiménez Macías, líder del sindicato de burócratas durante el salinato, fue enviado al ruedo de reporteros. “(De la Madrid) está muy enfermo, en un estado de quebranto muy serio. Está pasando por momentos muy difíciles, no está en su mejor momento y eso lo lleva a hacer esas afirmaciones”, declaró.
La Jornada, 14 de mayo del 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
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