Alberto Saba Raffoul
El asalto a la razón
Carlos Marín
(...)
Ayer, concluido el sepelio en el panteón Jardín, a la antigua casa de Moisés y Adela llegaron Victoria y Raquel apuntalando a don Alberto: ellas estremecidas y dolientes pero enteras, él 15 años más viejo de como lo despidió el domingo en Nueva York su hija Miriam.
Semiderrumbado, el nuevo ¿huérfano?, ¿viudo? del único hijo varón no dejaba de musitar “me quiero morir…”, pero sabe que su familia necesita que siga siendo el patriarca.
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