viernes, 21 de agosto de 2009

Intelectuales largamente orgánicos piden izquierdas modernas para un país MODERNO?

Partidos por tres

Carlos Fuentes
(...)
¿Podrá la izquierda entender el cambio? El mero 12.5% del voto el cinco de julio confirma el grave descenso de sus fortalezas. Dividida, pulverizada, presa de bizantinas discusiones internas, la izquierda mexicana confirma su anacronismo, sobre todo a la luz de la experiencia social-demócrata que arriba he mencionado. Algunas figuras -Marcelo Ebrard, Amalia García, el propio Jesús Ortega- parecen entender esto. Pero aún a ellos les falta hacer una proposición propia, realista: La elección del 2006 quedó atrás, Calderón va de salida y la izquierda no puede ser la eterna Verónica de nuestro Valle de Lágrimas político. Pero pensar en una próxima renovación de la izquierda es ilusorio: La fragmentación es grande, la unidad minúscula, la anacronía evidente. Y sin embargo, el país requiere, ante el cuadro descrito, una izquierda responsable, moderna, propositiva y no sólo rabiosa, demagógica o desmayada.

Digo "moderna" y pienso en la formación partidista de un centro-izquierda social-demócrata y de un centro-derecha demócrata-cristiano. Ésta es la regla lógica y sería el partidismo para el siglo XXI. Deja que los extremos se manifiesten en los extremos pero que las posiciones centrales las ocupe la seriedad política, sujeta a la ley y a la alternancia.
Diario Reforma

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